lunes, 10 de junio de 2013

EL HOMBRE DETRÁS DE LA ESPADA



Pedro Santana, cuatro veces Presidente de la República, autor de la anexión a España, Marqués de las Carreras y soldado de la Patria, no se conoce. Nacido en el pueblo de Hincha, lugar fronterizo con la parte francesa de Santo Domingo, hoy República de Haití. Su padre, que llevaba el mismo nombre y que combatió en la batalla de ´Palo Hincado con el grado de Comandante de los dragones contra la dominación francesa, era nativo de México, de raza india  y su madre, Petronila Familia, lo era de la Isla Canarias.

Rufino Martínez, refiere que el éxodo de familias dominicanas que Vivian en la frontera con Haití, y que huían hacia la parte oriental de la isla, vendiendo ganado, abandonaron sus propiedades, al comenzar el siglo XIX.



Los primeros grupos que abandonaron esa vasta comarca. Lo hicieron a raíz de la invasión de Toussaint Louverture el año de 1801. Hombres, mujeres y niños a caballo, con el ajuar de casa que ha convenido cargar, salen de Hincha por el camino real de Banica, donde hay opción entre el sendero que va a San Juan de la Maguana y el que lleva a esa misma demarcación para seguir a Constanza y Jarabacoa.


Entre las familias iban de los Ruiz, Zorrilla, Febles, Familia y Santana. En esta última figura como elemento principal. Pedro Santana, casado con Petronila Familia. Llevaba a los hijos mellizos, de tres años, Pedro y Ramón.

Del Listín Diario, No, 14315, del 25 de junio de 1934, copiamos lo siguientes: “Ambos Santana, Pedro y Ramón, eran hermanos mellizos, nacieron en 1801. Así es cuando la guerra de Independencia con Haití, tenían 44 años cada uno”.

En un interesante artículo, anota Vetilio Alfau Duran  “Pedro y Ramón Santana eran hermanos gemelos y vinieron al mundo el 29 de junio del año 1800 en jurisdicción de la población de Hincha, según se ha afirmando. El Licdo. Don Pedro Alejandrino Pérez, tiene la creencia de que nacieron en la jurisdicción de Banica.

Aunque no se conocen las actas de nacimientos de los hermanos Santana, ni la fecha cierta en que nacieron. Alfau Durán la da completa: 29 de junio de 1800, algunos investigadores afirman únicamente que fue en 1800. Otros consideran que nacieron el año de 1801. Para la historia posterior de ambos hermanos, el asunto carece de importancia; para los investigadores, en cambio, es dato o detalle que interesa.

Los Santana llegaron al Cibao y contemplaron el contraste de esas tierras con las resecas, peladas e inhóspitas regiones sureñas. Ven, azul intenso en el cielo y verde de mil tonalidades en los campos. Son aquellas, tierras de Dios. Al fin los Santanas llegaron al Este y allí deciden habitar.


Han pasado los años, Palo Hincado, gran jornada, es un recuerdo. Se ha hecho un hombre el rapazuelo de Hincha. Voz gruesa, ancha espalda, gesto duro y mano fuerte. Grajo de peonada rural y sudor de briosa cabellada que entra en desorden de crines y relinchos al círculo central de los potreros. Y allí Santana observando la entrada para contarlos, así como en otras ocasiones, reúne y cuenta su ganado. En el futuro, contará los hombres de sus Ejército. Es un terrateniente que por la llanura llegará a la Presidencia


Sobre la negra cabeza, de pelo lacio, su sombrero ancho o el sol quemante. Junto al ojo avizor, gesto de amo, y entre las sienes, inalámbrica frente de órdenes cuaja en arrugas. Tal es el dueño y señor de aquellos campos y animales, cerca del Seíbo.


Con el tiempo cambiaría los llanos del Este por las montañas del Sur para combatir a los haitianos. Pronto se alteraría el curso de su vida. La ruta de su existencia y su estrella, con los eventos grandiosos de Febrero de 1844. Muy pronto también, dejaría el látigo de su finca para empuñar la espada de la guerra, y dirigir tropas que apoyarán sus fines personales. De terrateniente y ganadero, pasaría a ser combatiente. Después, su destino lo conduciría con paso seguro y norte franco, a la Primera Magistratura del Estado, como primer mandatario ejecutivo de la República Dominicana.


Empujará al haitiano sobre la frontera. Volverá a empujarlo otra vez. La Constitución de San Cristóbal funcionará bien en manos del hombre más recio que sólo escucha en su interior, voces de mando, órdenes drásticas, disciplina desnuda. Firmará decretos y negará el perdón de muchas vidas. Perseguirá inmisericorde a los ladrones y a lo que juzga como enemigos de su régimen. No aceptará ni el robo ni las sediciones; levantará patíbulos y protegerá a sus amigos.


Luego se irá al Prado, en el Este, cuando la fatiga le llame el campo. En eso se convirtió aquel niño nacido en Hincha, hijo de Pedro y de Petrona. Formando un hombre compuesto, podríamos decir que con Santana y Bodadilla, se funda la Santa Boda, terrorífica alianza de dos hombres que comienzan a predominar en Marzo del 1844, cuando aún se escucha por toda la República, el grito estentóreo de Francisco Sánchez.

Primera novia de Pedro Santana. Su matrimonio con doña Micaela del Rivero Vda. Febles.


Con relación a su primera novia y su primer matrimonio, escribe Alfau Durán. “la primera novia del futuro General Pedro Santana se llamaba María del Carmen Ruiz (sobrina de Pabica Ruiz), apodada “Maruca”, cuentan que era muy buena moza y muy simpática y que su novio la amaba entrañablemente. Muy joven aún, y cuando todo estaba ultimado para las bodas, vino a Higuey a pagar una promesa a la Virgen del Naranjo; de regreso a sus lares seibano, en brioso caballo enjaezado con banastilla, murió trágicamente en el lugar llamado “Cuesta Prieta”, cerca de la ciudad del Seibo, al ser estrellada sobre una roca a consecuencia de la caída del caballo montado. Este doloroso acontecimiento influyo de tal manera en el ánimo de Santana, que cuentan que sus familiares creyeron que iba a perder el juicio, y que casa vez que iba al pueblo visitaba el Cementerio (que quedaba en el “Rincón) y encendía velas sobre la tumba de su novia muerta.

Para que disipara tan honda pena, su hermano Ramón se lo llevaba todas las noches al pueblo a “hacer prima” a la casa de Micaela de Rivero, Vda., del Capitán de la Milicias Don Miguel Febles Vallenilla, madre de Froilana Febles, novia de Ramón. De estas visitas resulto que Pedro resolvió casarse con Doña Micaela, la suegra de su hermano mellizo. Del matrimonio de Ramón y Froilana nacieron: Francisca, Manuel y Rafael Santana.



Muerto Ramón Santana a mediado del año de 1844, (envenenado según se dijo entonces con viso de veracidad). Doña Floilana contrajo segundas nupcias con Don Ramón Pérez. De este enlace nació el ex Ministro General y Licenciado Don Pedro Alejandrino Pérez Febles. Del matrimonio de Pedro y Micaela no nació ningún fruto. Muerta ésta, Pedro contrajo segunda nupcias con la distinguida joven Ana María Zorrilla, que sobrevivió a su esposo. Tampoco tuvo hijos de este segundo matrimonio


Muerte de Santana. Pasaron los años, Santana era ya Marqués de la Carreras y había consumado, fatalmente, la anexión de Santo Domingo a España. Había luchado contra los Capitanes Generales que la Corona nombró después de su renuncia a ese alto cargo, que lo convirtió en vasallo de Isabel Segunda, quien quiso recompensar con un título, por cierto de triste memoria, la devolución de la antigua colonia al gobierno peninsular.


Vive en la ciudad de Santo Domingo. Se ha retirado a su hogar, una casona de anchas paredes, de dos plantas, situada en una esquina de las calles del Hospital y Del Cuartel del Guarda Mayor, hoy confluencia de las calles Hostos y Luperón. Cerca están las ruinas de San Nicolás. Es el 14 de junio de 1894.

Por su memoria desfilan hombres, familias enteras, batallas, El Prado, las montañas de toda la República, las llanuras del Este, y las tierras ubérrimas del Cibao. Cruza después la caravana de aquellos que sacrificó y la procesión de sus protegidos. Ve de nuevo, claro como nunca, el rostro de su hermano gemelo, Ramón Santana; grandezas y miserias de una gran existencia; un montón de fechas se descubren al pasar. Violencias, nostalgias, gritos, lasitud, energía, modorra. Pronto Doña Ana Zorrilla, será viuda. Las manos del General Santana tratan en vano de aferrarse a la fina sábana de hilo español que cubre su lecho. Un instante de lucidez lo emplea el Marqués de la Carreras en ordenar el cumplimiento d sus disposiciones testamentarias, y cuando el reloj de arena de los siglos marca las 4; 00 de la tarde del 14 de junio de 1864, descansa más pesadamente su cabeza Don Pedro Santana, y se duerme para siempre abrazado por la fiebre.


El General Santana, el Hombre de Hierro de la Primera República. Marqués de las Carreras, titulado así por mandato real de Isabel II, había dejado de existir.

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